Préstamo personal para la entrada de una vivienda: riesgos y alternativas

Comprar una vivienda suele requerir disponer de una cantidad importante de dinero antes de firmar la hipoteca. Cuando los ahorros no son suficientes para cubrir la entrada y los gastos de la compra, algunas personas se plantean solicitar un préstamo personal para completar el dinero necesario.

Aunque puede parecer una forma rápida de reunir los ahorros que faltan, combinar un préstamo personal con una hipoteca aumenta el nivel de endeudamiento y puede afectar a la capacidad para conseguir financiación hipotecaria.

En este artículo explicamos cómo funciona esta opción, cuáles son sus principales riesgos y qué alternativas pueden existir.

¿Se puede utilizar un préstamo personal para pagar la entrada de una vivienda?

En principio, un préstamo personal permite obtener una cantidad de dinero para una finalidad determinada o, dependiendo del producto, para necesidades personales generales. A diferencia de una hipoteca, normalmente no está garantizado con la vivienda.

Los préstamos personales suelen tener tipos de interés superiores a los de los préstamos hipotecarios. Además, antes de concederlos, las entidades estudian la capacidad del cliente para devolver el dinero.

Por este motivo, utilizar un préstamo personal para completar la entrada de una vivienda no significa simplemente sumar ese dinero a los ahorros. La nueva cuota mensual se convierte en una deuda que también tendrá que tener en cuenta el banco cuando estudie la futura hipoteca.

¿Por qué puede ser un problema para conseguir la hipoteca?

Cuando solicitas una hipoteca, la entidad analiza tu situación financiera. Entre otros aspectos, puede tener en cuenta tus ingresos, tus deudas existentes y tu historial crediticio.

El Banco de España señala que las entidades realizan un estudio de solvencia antes de conceder financiación y pueden consultar información registrada en la Central de Información de Riesgos (CIRBE).

Por ejemplo, imagina una persona con unos ingresos netos de 2.000 € al mes que ya está pagando 250 € mensuales por un préstamo personal.

Si posteriormente solicita una hipoteca con una cuota de 700 €, sus compromisos mensuales de deuda serían:

250 € + 700 € = 950 € al mes

Por tanto, la entidad no analizará únicamente si puede pagar los 700 € de hipoteca, sino su situación financiera en conjunto.

El Banco de España también señala que, como referencia utilizada habitualmente por las entidades, el nivel de endeudamiento puede situarse alrededor del 30-35 % de los ingresos, aunque cada entidad establece sus propios criterios y analiza cada operación individualmente.

Principales riesgos de utilizar un préstamo personal para la entrada

1. Aumenta el endeudamiento

El principal riesgo es asumir dos deudas al mismo tiempo.

Por un lado estaría la hipoteca y, por otro, el préstamo personal utilizado para conseguir parte del dinero necesario para comprar la vivienda.

Esto reduce el dinero disponible cada mes y puede hacer que la operación sea más difícil de asumir si cambian tus circunstancias económicas.

2. El préstamo personal suele ser más caro

Los préstamos personales suelen tener tipos de interés más elevados que los préstamos hipotecarios, ya que normalmente no cuentan con la misma garantía que una hipoteca.

Por eso, financiar una cantidad relativamente pequeña mediante un préstamo personal puede generar un coste considerable en intereses dependiendo del plazo y del tipo aplicado.

Antes de contratarlo conviene comprobar:

  • Importe solicitado.
  • Tipo de interés.
  • TAE.
  • Cuota mensual.
  • Plazo.
  • Comisiones.
  • Coste total que se devolverá.

El Banco de España recomienda analizar el importe total, el coste con intereses, las comisiones, el plazo y las cuotas antes de contratar un préstamo personal.

3. Puede reducir la capacidad hipotecaria

Una deuda previa puede reducir la cantidad que una entidad esté dispuesta a prestar para la vivienda.

Por ejemplo, dos personas con los mismos ingresos podrían tener una capacidad de financiación diferente si una de ellas ya está pagando otros préstamos.

Esto no significa que tener un préstamo personal implique automáticamente que una hipoteca vaya a ser rechazada. La decisión depende del estudio individual de solvencia y de los criterios de cada entidad.

4. Existe el riesgo de quedarse con poco margen económico

No basta con calcular si las cuotas caben actualmente en el presupuesto.

También es importante disponer de un margen para afrontar gastos habituales de la vivienda, reparaciones, suministros, seguros, impuestos y posibles cambios en los ingresos.

Comprar una vivienda utilizando prácticamente todos los recursos disponibles puede dejar al comprador con poca capacidad para afrontar imprevistos.

Ejemplo: completar la entrada con un préstamo personal

Supongamos una vivienda de 200.000 €.

Si una entidad financiara el 80 % del valor de la vivienda, la hipoteca sería de:

200.000 € × 80 % = 160.000 €

Quedarían 40.000 € para cubrir la parte del precio que no financia la hipoteca, además de los gastos asociados a la compra que correspondan.

Si el comprador solamente dispone de 25.000 €, podría plantearse conseguir los 15.000 € restantes mediante un préstamo personal.

El problema es que esos 15.000 € no son una ampliación gratuita de los ahorros: generan una nueva cuota mensual y un coste financiero adicional.

Además, la hipoteca no está garantizada por el hecho de haber conseguido ese dinero. La entidad seguirá realizando su propio análisis de solvencia y de la operación.

En muchas operaciones hipotecarias, el importe concedido está relacionado con el valor de tasación de la vivienda y con la política de riesgo de la entidad. El Banco de España señala que normalmente la financiación hipotecaria puede llegar hasta alrededor del 80 % del valor de tasación, aunque las condiciones concretas dependen de cada operación.

Alternativas a pedir un préstamo personal para la entrada

Antes de recurrir a financiación adicional, existen otras posibilidades que pueden estudiarse.

Aumentar el ahorro antes de comprar

Una alternativa es retrasar la compra y aumentar el capital disponible.

Aunque esto implique esperar más tiempo, permite reducir la cantidad que tendría que financiarse y mantener un menor nivel de endeudamiento.

También puede ser útil establecer un objetivo de ahorro que incluya no solamente la entrada, sino también los gastos de la operación y un fondo para imprevistos.

Buscar una vivienda de menor precio

Reducir el precio de compra puede disminuir tanto la cantidad necesaria como la cuota hipotecaria.

Por ejemplo, no es lo mismo necesitar financiación para una vivienda de 250.000 € que para una de 180.000 €, incluso aunque las condiciones de la hipoteca fueran similares.

Comparar diferentes entidades hipotecarias

Las condiciones de financiación pueden variar entre bancos.

Conviene comparar aspectos como:

  • Porcentaje máximo de financiación.
  • Tipo de interés.
  • TAE.
  • Comisiones.
  • Productos vinculados.
  • Plazo.
  • Condiciones para obtener posibles bonificaciones.

El Banco de España recomienda comparar las diferentes ofertas hipotecarias y estudiar la información precontractual antes de contratar.

Consultar posibles avales o programas de apoyo

En determinados casos pueden existir programas públicos destinados a facilitar el acceso a la vivienda o avales que modifiquen las condiciones de financiación.

Estos programas dependen de la normativa vigente, la comunidad autónoma, la situación del comprador y otros requisitos.

Por eso, antes de recurrir a un préstamo personal, puede ser interesante comprobar si existe alguna medida pública aplicable al perfil del comprador.

Aportar más ahorro mediante la planificación de la compra

También puede ser útil calcular previamente cuánto dinero se necesita realmente.

No debería considerarse únicamente la diferencia entre el precio de la vivienda y la hipoteca. Hay que tener en cuenta los gastos e impuestos que correspondan a la operación, además de otros costes como la tasación cuando proceda.

¿Es buena idea pedir un préstamo personal para la entrada?

No existe una respuesta válida para todas las personas.

La operación depende de factores como:

  • Ingresos netos.
  • Estabilidad laboral.
  • Ahorros disponibles.
  • Importe del préstamo personal.
  • Cuota del préstamo.
  • Tipo de interés.
  • Precio de la vivienda.
  • Importe de la futura hipoteca.
  • Otras deudas.
  • Gastos asociados a la compra.
  • Margen económico disponible después de pagar todas las cuotas.

El punto fundamental es que el préstamo personal no elimina la cantidad que falta para comprar la vivienda: la convierte en deuda.

Por eso, antes de solicitarlo, conviene calcular conjuntamente la futura cuota hipotecaria y la cuota del préstamo personal, además de los demás gastos mensuales.

¿Qué debería calcular antes de solicitarlo?

Una forma sencilla de analizar la operación consiste en hacer tres cálculos.

1. Dinero necesario para comprar

Precio de la vivienda − financiación hipotecaria + gastos de compra = dinero necesario

2. Dinero que falta

Dinero necesario − ahorros disponibles = cantidad que falta

3. Endeudamiento después de la compra

Cuota hipotecaria + cuota del préstamo personal + otras deudas = pagos mensuales por financiación

Con estos datos puedes comprobar cuánto dinero quedaría disponible cada mes después de pagar las deudas.

El Banco de España dispone además de un simulador que permite calcular cuotas de préstamos personales e hipotecarios a partir del importe, plazo y tipo de interés.

Conclusión

Utilizar un préstamo personal para completar la entrada de una vivienda puede permitir reunir el dinero que falta, pero también supone asumir una deuda adicional antes de contratar la hipoteca.

Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento financiero personalizado. Los requisitos documentales varían según la entidad y tu situación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio